¿Cuántas veces te has escuchado a ti misma decir que necesitas de un buen masaje?

Por lo general cuando pensamos en masajes los asociamos directamente a algo relajante, ¡y no está para nada mal! Pero la verdad es que tienen muchos beneficios que desconocemos; mejoran nuestras defensas, desintoxican nuestro cuerpo, liberan tensiones, alivian dolores, aclaran la mente, evitan el envejecimiento y podríamos seguir mucho más.

Te preguntarás ahora con tantos tipos de masajes, cómo saber cuál es el que necesitas. Muy bien, estamos aquí para ayudarte. Hoy te hablaremos puntualmente de dos tipos: el masaje drenante y el reductor. Si bien tienen muchas similitudes, cada uno cumple una función específica.

El masaje drenante, uno de los más conocidos y populares, ayuda a eliminar toxinas y líquidos, y favorece además la estimulación del sistema circulatorio. Por lo general se indica para tratamientos de inflamaciones, retención de líquidos y cuadros edematosos. También se recomienda frecuentemente para acelerar la recuperación del cuerpo luego de intervenciones como liposucción o abdominoplastia.

Por su parte el masaje reductor elimina la acumulación de grasa localizada, estilizando el contorno de la figura. Se realiza con una presión fuerte y una velocidad más rápida que la forma tradicional, los movimientos provocan calor ayudando a disolver la grasa corporal. Estos masajes son ideales para deshacerse de las estrías y la celulitis, y tonificar y dar forma al cuerpo de manera natural.

Por supuesto que estos masajes son sumamente efectivos si son realizados por expertos. Solicita una cita con nosotros y te asesoraremos ante cualquier inquietud.

En conclusión ambos benefician la circulación sanguínea y linfática e intensifican la circulación y metabolismo del cuerpo, pero hay que comprender que de nada sirve realizarse cualquiera de estos masajes si el paciente no mantiene hábitos saludables de alimentación y nutrición.